Por Isaac Penington
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| Los viejos cuáqueros |
¿Cuál es la regla del cristiano, por la cual él debe dirigir y ordenar su curso?
Un cristiano debe ser un seguidor de Cristo, y consecuentemente debe tener la misma regla para caminar por ella que Cristo tuvo. Un cristiano procede de Cristo, tiene la misma vida en él, y necesita la misma regla. Cristo tuvo la plenitud de la vida, y de su plenitud todos recibimos una medida de la misma vida.
"Somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos." Efe 5:30. Sí, salimos del mismo manantial de vida del cual él vino: "Pues tanto el que santifica como los que son santificados, todos provienen de uno. Por esta razón, él no se avergüenza de llamarlos hermanos." Heb 2:11. Ahora, ¿cuál era su regla? ¿Acaso no era la plenitud de vida que él recibió? ¿Y cuál fue la regla de ellos? ¿Acaso no es la medida de la vida que ellos recibieron? ¿Acaso no era la regla de Cristo la ley del espíritu; la ley que el espíritu escribió en su corazón? ¿Cómo fue Cristo hecho un rey y un sacerdote? ¿Fue por la ley del mandamiento carnal? ¿o por el poder de una vida sin fin? ¿Y cómo son ellos hechos reyes y sacerdotes de Dios? Apoc 1:6.
¿Acaso es por la ley de un mandamiento carnal? ¿o es por el poder de la misma vida sin fin? "He aquí, yo vengo a hacer tu voluntad, oh Dios," dijo Cristo, "cuando él viene al mundo." Heb 10:5,10:7. ¿Pero por qué regla? ¿Por qué ley? "Tu ley está en medio de mi corazón." Salmo 40:8. Y el mismo espíritu que lo escribió allí, también ha de escribir un nuevo pacto, con todas las leyes de él, en el corazón de cada cristiano, desde el más pequeño hasta el más grande. Heb 8:9-10. Sí, el mismo espíritu que habitó en el corazón de Cristo, ha de habitar en sus corazones, de acuerdo con la promesa del pacto. Eze 36:27. Esta era la regla de Pablo, según la cual él caminó:"La ley del espíritu de la vida en Cristo Jesús." Rom 8:1-2. Esto lo hizo "libre de la ley del pecado y la muerte." ¿Dónde está escrita la ley del pecado? ¿Dónde está escrita la ley de la muerte? ¿Acaso no está escrita en el corazón? ¿Y acaso no debe la ley de justicia y de vida estar escrita allí también, si puede lidiar con el pecado y la muerte? El espíritu forma el corazón de nuevo, forma a Cristo en el corazón, engendra allí una nueva criatura, la cual no puede pecar" (Aquel que ha nacido de Dios no peca)." Y esta es la regla de la justicia, la nueva criatura, o el espíritu de vida en la nueva criatura. Gal 6:15-16. "En Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada, sino la nueva criatura. Para todos los que anden según esta regla, paz y misericordia sean sobre ellos."
Tome nota: hay una regla; la nueva criatura, la cual es engendrada en cada persona que ha nacido de Dios. "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es;" y esta nueva criatura ha de ser su regla. Y a medida que cualquier hombre camina de acuerdo a esta regla, de acuerdo a la nueva criatura, de acuerdo a la ley de la luz y la vida que el espíritu continuamente sopla en la nueva criatura, él tiene paz; pero cuando transgrede aquello, y no camina según el espíritu, sino según la carne, él sale fuera de la luz, y fuera de la vida, y fuera de la paz, hacia el mar, hacia la muerte, hacia la tribulación, hacia la condenación. Aquí entonces está la ley del hombre convertido, la nueva criatura; y la ley de la nueva criatura es el espíritu de vida que lo engendró, que vive, que respira, que le entrega su ley continuamente. Aquí hay un cristiano; aquí está su regla. Aquel que no tiene la nueva criatura formada en él, no es cristiano; y aquel que tiene la nueva criatura, tiene la regla en él. "Vosotros tenéis la unción de parte del Santo y conocéis todas las cosas." 1 Juan 2:20. ¿Cómo llegaron ellos a conocer todas las cosas? ¿Acaso no dice Juan que fue por la "unción"? El ungimiento estaba en ellos, una fuente o manantial de luz y vida, produciendo continuamente tales ríos y corrientes de vida en el interior, ya que no necesitaban otro maestro en la verdad y el camino de la vida, versículo 27.
El "Consolador" consoló sus corazones lo suficiente, y los guió a toda verdad. Escudriñen las epístolas de los apóstoles, y encontrará que testifican de que el Señor envía su espíritu a los corazones de los cristianos; y exhortaciones para que ellos no aflijan ni apaguen el espíritu, sino que sigan a medida que son guiados. Ellos debían "vivir en el espíritu," y "caminar en el espíritu." Gal 5:25. Y el espíritu debía caminar, y vivir, y producir su propia vida y poder en ellos. 2 Cor 6:16. ¿Y cuál puede ser la regla apropiada y completa de los hijos e hijas de Dios, sino la luz del espíritu de vida, que ellos reciben de su Padre? Por lo tanto Dios avanzó el estado del creyente sobre el estado de los judíos bajo la ley. Porque los judíos tenían la ley, aunque escrita con el dedo de Dios, sin embargo en tablas de piedra; pero éstos tienen la ley escrita por el dedo de Dios en la tabla de sus corazones. La ley de los judíos era una ley del exterior, que estaba a una distancia de ellos, y los labios del sacerdote debían preservar el conocimiento de ella, e instruirlos en ella; pero esta es una ley en el interior, cerca a la mano, la luz inmediata del espíritu de vida resplandeciendo tan inmediatamente en el corazón, que ellos no necesitan ningún hombre que les enseñe; pero tienen el espíritu de profecía en sí mismos, y enseñanzas vivientes de él continuamente, y son hechos tales reyes y sacerdotes para Dios, como el estado de la ley hizo sino representar. El evangelio es la sustancia de todas las sombras contenidas en la ley. Un cristiano es aquel que entra a esta sustancia, y vive en esta sustancia, y en quien esta sustancia vive; y su regla es la sustancia misma, en la cual él vive, y que vive en él. Cristo es la sustancia, quien vive en el cristiano, y él en Cristo: Cristo vive en él por su espíritu, y él en Cristo por el mismo espíritu: allí él vive, y tiene comunión con el Padre y el Hijo, en la luz en la cual ellos viven, y no por ninguna regla exterior. 1 Juan 1:6-7.
¿Pero cuál es ahora la regla en la apostasía?
Entre los papistas, la regla es las escrituras, interpretadas por la iglesia (como ellos se llaman a sí mismos), con una mezcla de sus propios preceptos y tradiciones.
Entre los protestantes, la regla es las escrituras, de acuerdo a su entendimiento de ellas por su propio estudio, o de acuerdo a su entendimiento de ellas recibido de los hombre que ellos consideran como ortodoxos [educados]. Y aquí se levantan diferencias continuas y acaloramientos y sectas; uno sigue esta interpretación, otro aquella interpretación.
Y esta es una apostasía dolorosa, y la raíz, fuente y fundamento de todas las otras; porque aquel que se lo pierde en su comienzo, aquel que comienza su religión sin la verdadera regla, ¿cómo puede proceder correctamente en cualquier cosa después?
Objeción: ¿Pero acaso las escrituras no son la palabra de Dios? -- Y ¿acaso la palabra de Dios no debe ser la regla del cristiano? Si todos fueran dejados en su propio espíritu, ¡qué confusión e incertidumbre produciría esto!
Respuesta: Las escrituras no son aquella Palabra viviente, que es señalada por Dios para que sea la regla de un cristiano; sino que ellas continenen las palabras habladas por el espíritu de Dios, dando testimonio de esa Palabra, y apuntando a esa Palabra que debe ser la regla."Vosotros escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí." Juan 5:39-40.Las escrituras deben ser escudriñadas por el testimonio que dan de Cristo; y cuando ese testimonio es recibido, Cristo debe ser a quien venimos, y de quien recibimos la vida. Pero los fariseos antiguamente, y los cristianos desde entonces (me refiero a los cristianos sólo de nombre), escudriñan las escrituras; pero no vienen a Cristo para obtener la vida, sino que se aferran a la letra de las escrituras, y se oponen a la vida con la letra, manteniéndose alejados de la vida por su sabiduría y conocimiento en la letra. Así ellos ponen las escrituras en el lugar de Cristo, y así no honran ni a Cristo ni a las escriuras. No hubiera sido ningún honor para Juan haber sido considerado como la Luz; su honor era apuntar hacia ella: ni es un honor para las escrituras ser llamadas la Palabra de Dios; sino que su honor es descubrir y testificar de la Palabra. Ahora vean lo que las escrituras llaman la Palabra [Verbo]: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era dios." Juan 1:1. "Y el Verbo se hizo carne," versículo 14. Este era el nombre de Cristo, cuando él vino al mundo en la carne, para sembrar su vida en el mundo. Y cuando él venga otra vez al mundo, de un lugar lejano, para pelear en contra de la bestia y el falso profeta, y para limpiar la tierra de la fornicación de la ramera y los ídolos, por los cuales ella la había corrompido, él tendrá el mismo nombre otra vez; "su nombre es llamado la Palabra de Dios." Apoc 19:13. Por lo tanto Pedro le llama a eso la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre. 1 Ped. 1:23. Y esta Palabra que vive y permanece para siempre, era la Palabra que ellos predicaron, versículo 25. Y aquellos que creyeron no dijeron que las palabras que los apóstoles pronunciaron era la Palabra; sino recibieron aquello de lo cual hablaron, "la palabra implantada;" la cual cuando se recibe con un espíritu manso, quieto y sumiso "puede salvar el alma." Sant 1:21. Esta es "la Palabra de fe" que está "cerca, en los corazones y en la boca." Rom. 10:8. Esta es la Palabra que está a las puertas del corazón, y habla para que la dejen entrar, "(He aquí, yo estoy a la puerta y llamo):" y cuando se le deja entrar, habla en el corazón lo que debe ser oído y lo que se debe hacer. Está cerca; está en el corazón, y en la boca; ¿con qué fin? "Para que puedas oír, y hacerlo." La Palabra viviente, que es "viva y poderosa, y más aguda que una espada de dos filos," divide en la boca, y divide en el corazón, lo vil de lo precioso; sí, alcanza la parte más profunda del corazón, y corta entre las raíces, Heb 4:12, y esto debemos oír y hacer. Usted debe de alejarse de toda palabra vil, conversación vil, curso vil y adoración del mundo en el exterior, y los pensamientos viles y el curso del pecado en el interior, tan pronto como la Palabra los descubra en usted, y ejercerse a sí mismo en lo que es necedad y locura ante los ojos del mundo, y una cruz dolorosa para su propia naturaleza mundana; sí, cuando la Palabra alcanza la verdadera naturaleza, vida y espíritu en el interior, de donde todo eso proviene, esa raíz fuerte y sabia de la vida carnal en el corazón no debe ser dejada, ni esa cosa necia y débil (ante los ojos de los hombres), que en vez es traída para ser rechazada; lo cual, cuando es recibido, no es más que una pequeña semilla, incluso la semilla más pequeña; y cuando crece, es por mucho tiempo nada más que un niño; y sin embargo manteniéndose en esa niñez, fuera de la sabiduría, entra en ese reino que la sabiduría más grande del hombre (en todos sus caminos celosos y apariencias de religión), queda corta, y es dejada fuera de ella. Esta es la palabra de vida; esta es la regla verdadera y viviente, y el camino a la vida eterna; y esta es la obediencia; esto es el oír y el hacer la palabra. "El que tiene oído, que oiga." "Examinaos a vosotros mismos para ver si estáis firmes en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no conocéis en cuanto a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que ya estéis reprobados?" 2 Cor 13:5. ¿Está usted en la fe? Entonces Cristo está en usted. ¿No está Cristo en usted? Entonces usted está en el estado reprobado, fuera de la fe. Está Cristo en usted, ¿y acaso no tendrá las riendas, y gobernará? ¿Estará la Palabra viviente en el corazón, sin ser la regla del corazón? Hablará él en el corazón, ¿y acaso el hombre o la mujer en quien él habla no corre a las palabras de las escrituras que se hablaron anteriormente, para saber si son sus palabras o no? No, no, sus ovejas conocen su voz (Él puede darle palabras y entendimiento que no son copias exactas de las escrituras, pero no estarán en conflicto con las escrituras). ¿Acaso el apóstol Juan, quien había visto y probado y tocado y predicado la palabra de vida, envió a los cristianos a sus epístolas, o a cualquier otra parte de las escrituras, para que fuesen su regla? No, él los dirigió al ungimiento como el maestro suficiente. 1 Juan 2:27. "El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior." Juan 7:38. El que tiene la fuente de la vida en él, produciendo ríos de agua viva continuamente, ¿acaso tiene necesidad de ir a obtener agua? "El reino de los cielos está dentro de ustedes," dijo Cristo; y él dice "buscad el reino." Encienda la vela, barra su propia casa, busque diligentemente el reino; allí está, si usted lo puede encontrar. Ahora, aquel que ha encontrado el reino en el interior, ¿buscará afuera, en las palabras pronunciadas con respecto al reino, para encontrar las leyes del reino? ¿Acaso las leyes del reino no se encuentran dentro del reino? ¿Estará el reino en el corazón, y las leyes del reino escritas en el exterior en un libro? ¿Acaso el evangelio no es la ministración del Espíritu?* ¿Y acaso aquel que ha recibido el Espíritu correrá de vuelta a la letra para que sea su guía? ¿Estará presente el Espíritu viviente, que dio las escrituras, y no tendrá pre-eminencia sobre sus propias palabras? ¿Cuál es la intención apropiada de la letra? ¿Acaso no es dar testimonio del Espíritu, y terminar en el Espíritu? La ley, los profetas, y Juan, guiaron a Cristo en la carne; y él debía de ser la luz en aumento, mientras ellos deberían disminuir. Las palabras de Cristo en la carne, las palabras de los apóstoles después, y todas las palabras desde entonces, no deben hacer más que llevar a Cristo en el espíritu, a la sustancia eterna y viva; y cuando las palabras de Cristo, o de los apóstoles, o cualquier otra palabra hablada por el mismo espíritu en esos días, han traído al espíritu, al sentimiento y establecimiento del alma en el fundamento viviente, y a la construcción y perfección del hombre de Dios en el interior, ellos han alcanzado su fin y su gloria. Pero el clamar estas cosas, sin entender su voz, sino manteniendo una distancia de aquello a lo cual ellos invitan, las palabras así son puestas en su lugar, fuera de su uso apropiado y servicio, y así no alcanzan ni su propósito ni su gloria. Y aunque el hombre ponga aquello sobre ellos que parace ser una gloria más grande, a decir: convertir las escrituras en su regla y su guía; sin embargo, al no ser una gloria verdadera, no es gloria, sino un deshonor tanto para ellos como para el Espíritu, quien se los dio con otro propósito.
[El evangelio dice que la gracia (el Espíritu de Cristo) le enseñará al hombre sus pecados y después los quitará — arrepentimiento con liberación de la esclavitud del pecado — un Espíritu que enseña, redime y purifica al cual se accede al venir a Jesús (esperando en el Espíritu de Cristo para que hable), con esperanza para oír y esperar un cambio. Esta es la ministración del Espíritu - el evangelio.]
Ahora, para la otra parte de la objeción, que si los hombres fueran dejados en su propio espíritu, para que sigan la guía de sus propios espíritus, esto produciría confusión e incertidumbre. Yo lo reconozco; así sería. -- Pero aquí no se deja al hombre en su propio espíritu del que habló o tuvo intención, sino se dirige y guía al hombre a la Palabra y Espíritu de vida; para que conozca y oiga la voz de Cristo, que reune y traslada al hombre fuera de su propio espíritu hacia su Espíritu; y aquí no hay confusión ni incertidumbre; sino orden, certeza, y estabilidad.
[Si es dejado en su propio espíritu, el hombre ha creado 41,000 sectas diferentes en el cristianismo, todas con sus opiniones confusas con respecto a lo que significan las escrituras; todas han construído un evangelio diferente, un Jesús diferente, un Dios diferente, de acuerdo a sus imaginaciones - en vez la única iglesia llamada por el Espíritu, enseñó todas las cosas incluyendo las escrituras por el Espíritu, se le dio dones por el Espíritu, enviada a predicar por el Espíritu, y después dadas las palabras para hablar por el Espíritu. No hay unidad del Espíritu en el cristianismo porque hay 41,000 variaciones de un Jesús imaginario que es adorado; de la Palabra del Señor en el interior: "Cuando ellos oran, no oran a Dios; ellos oran a sus conciencias colectivas."]
La luz del espíritu de Dios es una regla certera e infalible, y el ojo que ve eso, es un ojo certero; en este punto el entendimiento del hombre con respecto a las escrituras es incierto y falible; él, al no tener un oído verdadero, recibe un conocimiento tan literal e incierto de las cosas en su entendimiento incierto, que engaña su alma. Y aquí el hombre, en medio de su sabiduría y conocimiento de las escrituras, está perdido en su propia mente errante e incierta, y su alma es engañada, por falta de una raíz verdadera y un fundamento de certeza en sí mismo. Pero aquel que ha ido al verdadero Pastor y conoce su voz, no puede ser engañado. Sí, él puede leer las escrituras con seguridad, y probar la verdadera dulzura de las palabras que vienen de la vida; pero el hombre que está fuera de la vida se alimenta de las hojas, y ya no puede recibir más [sin haber probado nunca el maíz]. Él ha reunido un conocimiento muerto, seco y grueso de las escrituras, y en el que él se puede deleitar; pero si la vida de las palabras y las cosas que allí se hablan fueran abiertas a él, no las podría recibir, ya que él mismo está fuera de aquello en lo cual fueron escritos, y en lo cual únicamente ellos pueden ser entendidos. Pero pobre hombre al perder su vida, ¿qué puede hacer? No puede hacer nada más sino clamar la letra, y darle la mejor interpretación que sea posible; aunque por mientras su alma tiene hambre y permanece con hambre y muerte por falta del pan de vida, y una cosa equivocada es alimentada.
Los escribas y fariseos hicieron un gran ruido acerca de la ley y las ordenanzas de Moisés, exclamando en contra de Cristo y sus discípulos como quebrantadores y profanadores de ellas; sin embargo ellos mismos no honraron verdaderamente la ley y las ordenanzas de Moisés, más bien insertaron sus propias doctrinas, mandamientos, y tradiciones. Por lo tanto aquellos que hacen ahora un gran ruido acerca de las escrituras, y acerca de las instituciones de los apóstoles, no honran las escrituras, ni las instituciones de los apóstoles; más bien ellos honran sus propios significados, sus propias ideas, sus propios inventos e imaginaciones. Ellos corren a las escrituras con un entendimiento que está fuera de la verdad; y que nunca será dejado para que entre en la verdad; y entonces al no poder alcanzar ni comprender la verdad como realmente es, ellos estudian, inventan, imaginan un significado; ellos forman una apariencia, una similitud de la verdad tan cerca como puedan, y esto debe hacerse pasar como verdad; y esto ellos honran y se inclinan ante ello como si fuera la voluntad de Dios; y al no ser esto la voluntad de Dios, sino una semejanza de sus inventos y apariencias, ellos no adoran a Dios, no honran las escrituras, sino honran y adoran las obras de su propia mente.* Y toda escritura de la cual el hombre hasta ahora ha formado un significado, y que no ha leído en la luz verdadera y viviente del Espíritu eterno de Dios, él ha hecho una imagen, él ha hecho un ídolo; y el respeto y el honor que él le da a este significado, no son el respeto y honor dados a Dios, sino a su propia imagen, a su propio ídolo. Oh, ¡cuántos son sus ídolos, ustedes cristianos de Inglaterra, que piensan que ustedes mismos lo son! ¡Cuántos son sus ídolos, ustedes iglesias reunidas! ¡Cuán llenos de imágenes e ídolos están ustedes, que son hombres que se basan en las nociones espirituales, que han corrido de una cosa a la otra, con la misma mente y espíritu por la cual ustedes comenzaron al principio! Pero el fundador de las imágenes nunca ha sido descubierto ni destruído en ustedes, y por lo tanto él todavía está obrando entre todos ustedes; y grande será su tristeza y angustia, cuando el ojo vivo del Señor lo escudriñe y revele su justa ira en contra de él.
*[Cada secta en el cristianismo adora su propio espíritu colectivo, que ha creado y definido a su Cristo.]
En mi corazón y alma yo honro las escrituras, y anhelo leerlas completamente con el ojo puro, y en la luz pura del Espíritu viviente de Dios; pero que el Señor me guarde de leer una línea de ellas en mi propia voluntad, o interpretar cualquier parte de ellas de acuerdo a mi propio entendimiento, sino sólo a medida que soy guiado, liderado, e iluminado por él, en la voluntad y el entendimiento que vienen de él. Y aquí todas las escrituras, cada escrito del Espíritu de Dios, que viene del aliento de vida, es provechoso para edificar y completar al hombre de Dios; pero las instrucciones, los reproches, las observaciones, las reglas, las razones para tener esperanza y consuelo, o cualquier otra cosa que el hombre obtenga de las escrituras, (al estar él mismo fuera de la vida), no tienen el verdadero provecho, ni edifican lo verdadero; sino que tanto las reuniones como el que reune están para ser destruidos. Y el Señor aliviará a las escrituras de la carga de que el hombre las forme y las invente, y para que recupere su honor otra vez, por medio de la presencia viviente y el poder de ese Espíritu que lo escribió; y entonces ya no serán abusadas ni arrancadas por la mente mundana e ignorante del hombre, sino, en las manos del Espíritu llegará a su verdadero uso y servicio para la semilla, y para el mundo.
En: http://www.hallvworthington.com/spanish/sWayofLifeandDeath.html
